Dialogar con mis amigos
El contexto original de
Michelangelo da Vinci, refiere a la de un bohemio de perspectivas
ascendentes. Nació en Italia, residenciado en la provincia de los Andes, ubicada en la frontera norte con la región trujillana,
procede de una familia hu
milde y trabajadora. Cuenta con el entorno
paternal, desarrolla y configura su labor artística sin sopesar la
creatividad con un estilo y fondo armónico. Desde niño se inició
en este oficio teniendo como maestro al famoso Bedoya, Moisés y
Ademar, en su espacioso taller aprendió a mezclar los colores,
armonizar las tonalidades, bocetar los matices y conquistar el afecto
de sus camaradas. No se le conoce rival, acostumbra a cultivar la
virtud gozando de suma consideración, confianza y popularidad de la
gente común; al momento que sus obras pictóricas son de temas
religiosos, eróticos como la musa de corintios, entonada con un
símbolo mitológico, destaca el atractivo de las grandes figuras.
Entabló amistad con quienes residían en la mansión Faccín, se
convirtió en un hombre afortunado, realizó un prospecto victorioso
para sus alumnos. En su recorrido, con su técnica al pincel
humedeció con aceite linaza y trementina evolucionó dentro de su
vivencia adoptando las corrientes de Parulu, Uribe y Cifuentes;
disfruta en sus ratos libres de admirar la naturaleza y los paisajes
que lo rodean. Abrumado por cuestiones amorosas y por su situación
nos sorprende con un estilo más impreciso, natural e hiperrealista.
Sin embargo, pese a los inventos y ocurrencias se mantiene leal a sus
principios forjados en el uso del óleo y la intensidad cromática,
el retoque humano causando la admiración de sus parroquianos y la
criticidad. Se conmuta en el umbral de la universidad que completó
Montillana y Guevera. Pese a la espectacular obra descubierta en el
complejo cultural siendo cotizada por su forma y simetría. Al
parecer al afamado pintor ingenioso resaltó este género al
representar la capacidad de captar y discernir con sus motivaciones
los aspectos terapéuticos de sus famosos modelos
Michelangelo da Vinci, refiere a la de un bohemio de perspectivas
ascendentes. Nació en Italia, residenciado en la provincia de los Andes, ubicada en la frontera norte con la región trujillana,
procede de una familia hu
milde y trabajadora. Cuenta con el entorno
paternal, desarrolla y configura su labor artística sin sopesar la
creatividad con un estilo y fondo armónico. Desde niño se inició
en este oficio teniendo como maestro al famoso Bedoya, Moisés y
Ademar, en su espacioso taller aprendió a mezclar los colores,
armonizar las tonalidades, bocetar los matices y conquistar el afecto
de sus camaradas. No se le conoce rival, acostumbra a cultivar la
virtud gozando de suma consideración, confianza y popularidad de la
gente común; al momento que sus obras pictóricas son de temas
religiosos, eróticos como la musa de corintios, entonada con un
símbolo mitológico, destaca el atractivo de las grandes figuras.
Entabló amistad con quienes residían en la mansión Faccín, se
convirtió en un hombre afortunado, realizó un prospecto victorioso
para sus alumnos. En su recorrido, con su técnica al pincel
humedeció con aceite linaza y trementina evolucionó dentro de su
vivencia adoptando las corrientes de Parulu, Uribe y Cifuentes;
disfruta en sus ratos libres de admirar la naturaleza y los paisajes
que lo rodean. Abrumado por cuestiones amorosas y por su situación
nos sorprende con un estilo más impreciso, natural e hiperrealista.
Sin embargo, pese a los inventos y ocurrencias se mantiene leal a sus
principios forjados en el uso del óleo y la intensidad cromática,
el retoque humano causando la admiración de sus parroquianos y la
criticidad. Se conmuta en el umbral de la universidad que completó
Montillana y Guevera. Pese a la espectacular obra descubierta en el
complejo cultural siendo cotizada por su forma y simetría. Al
parecer al afamado pintor ingenioso resaltó este género al
representar la capacidad de captar y discernir con sus motivaciones
los aspectos terapéuticos de sus famosos modelos